Definición y efectos de la Absenta
“Después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir.” (Oscar Wilde)
«¿Cuál es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso?» (Oscar Wilde)
La absenta, también conocida como ajenjo, hada verde o diablo verde, es una bebida espirituosa asociada al mundo de la bohemia; si bien su nombre puede referirse también a la planta Artemisia absinthium (absenta o ajenjo grande) o a la Atemisia pontica (absenta o ajenjo pequeño), las dos hierbas más frecuentemente utilizadas en su elaboración.
El hada verde ha sido con frecuencia calificada como alucinógena, y es esta característica la que atrajo a lo largo de la historia a numerosos escritores y pintores de vida bohemia; fueron ellos quienes principalmente popularizaron la noción de que esta bebida poseía poderosas propiedades psicoactivas que solían derivar en auténticas alucinaciones, además de una potente sensación de lucidez.
Tradicionalmente, estas propiedades se han atribuido al principal alcaloide de la absenta, la tujona o tuyona; incluso en la década de 1970, diversos estudios científicos pretendieron demostrar la similitud estructural de la tujona con el THC, el principal constituyente psicoactivo del cannabis. Hoy en día los investigadores han demostrado que no produce alucinaciones, aunque sí puede llegar a producir espasmos musculares consumida en grandes dosis.
Por lo tanto, se ha especulado que estos efectos alucinógenos atribuidos tradicionalmente al consumo de absenta se deben, con toda probabilidad, a los adulterantes que eran añadidos a las versiones baratas de la bebida durante el siglo XIX para potenciar su sabor o mejorar su aspecto (entre los más frecuentes encontramos las virutas de cobre, de índigo o de zinc, y el cloruro de antimonio). Se ha especulado también con la posibilidad de que muchos productores de vino extendieron y popularizaron esta idea en una época en la que la producción del hada verde llegó a superar a la del vino -finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
La palabra absenta deriva del latín absinthium que a su vez proviene del griego αψινθιον (apsinthion) y que se puede traducir como ‘no-bebible’, definición que hace referencia a su fuerte sabor; también puede traducirse como “ajenjo”, nombre más común de la planta Artemisia absinthium. Otras fuentes apuntan a la existencia de una relación entre el nombre de la planta y la diosa griega de la caza, Artemisa.
Historia
La absenta es una bebida bien conocida desde la antigüedad, cuyas propiedades han sido descritas en testimonios antiquísimos. Así, su efecto tónico es descrito en el papiro egipcio conocido como Ebers, uno de los más antiguos tratados de medicina que se han conservado (data del 1.500 a.C aproximadamente). Algunos siglos más adelante, en la Grecia antigua, el vino con sabor a ajenjo (absinthites oinos) era muy popular: Pitágoras lo recomienda tomar durante el parto; e Hipócrates lo prescribía para el reumatismo, la anemia, los dolores de la menstruación y la ictericia. La civilización romana nos ha legado un hermoso testimonio en el que se describe cómo en la antigua Roma a los niños se les proporcionaba una medicina hecha a base de ajenjo, siempre con miel para hacerla bebible: se trata del poema didáctico De rerum natura, de Lucrecio. Un siglo más tarde, Plinio el Viejo recoge en sus escritos la costumbre que tenían los conductores de cuadrigas de beber un vaso de vino con hojas de apsinthium para recordarles que incluso la gloria tiene un lado amargo.
Con el paso de los siglos, la absenta dejó de utilizarse sólo como fármaco, cuando multitud de destilerías fueron surgiendo. La receta de la absenta antigua consistía, por lo general, en vino, cerveza u otros licores con hojas de ajenjo maceradas; por ejemplo, en Inglaterra se hizo muy popular una bebida hecha a partir de cerveza caliente y hojas de ajenjo, especialmente entre las clases trabajadoras. Sin embargo, es en Suiza donde parece tener origen el hada verde tal y como la conocemos en nuestros días. La receta más común, basada principalmente en la destilación de las plantas de anís y ajenjo, se atribuye al doctor Ordinaire (finales del siglo XVIII), que la patentó como remedio para múltiples males en Couvet, una pequeña población del cantón de Neuchâtel. Sin embargo, fueron las hermanas del convento de la misma ciudad las que popularizaron la bebida, vendida como elixir para combatir la fiebre; otras fuentes incluso afirman que la absenta ya era fabricada por las hermanas antes de la llegada del doctor Ordinaire. En cualquier caso, la primera destilería de absenta fue inaugurada unos pocos años después por un cliente habitual de las hermanas junto a su hijo y su yerno en la misma población helvética: se trata de la Dubied Père et Fils. Ya en el año 1805 abrieron una segunda destilería en Pontarlier (Francia) con el nombre de Maison Pernod Fils. El consumo de esta bebida fue progresivamente extendiéndose en el país galo en la década de 1840, cuando era dada a las tropas francesas como fármaco preventivo de la malaria; los soldados que estaban de vuelta contribuyeron a extender la popularidad del consumo de esta bebida. Los bares, restaurantes y cafés de todos los barrios, frecuentados por todas las clases sociales, comenzaron a ofrecerla a sus clientes, e incluso en muchos de estos lugares se implantó la “hora verde” -a partir de la cinco de la tarde- en la época del Segundo Imperio.
El consumo de absenta se extendió hacia el este, llegando a ser muy conocida entre los artistas de Praga, que solían frecuentar el célebre Café Slavia; pero también hacia el oeste: en América, Nueva Orléans fue la ciudad en la que más se popularizó. El bar Old Absinthe House, situado en la calle Bourbon, en el Barrio Francés, constituye todo un monumento histórico. El lugar fue regentado en su origen por el catalán Cayetano Ferrer, quien, con el incremento de la fama del hada verde, instaló una fuente de agua fría en el centro de las mesas con diversos grifos para que cada bebedor pudiera rebajar la absenta hasta el punto deseado; de este modo, se favorecía la interacción social entre los consumidores sentados en la misma mesa. La costumbre de beber absenta en este tipo de fuentes pronto se extendió a otras ciudades cosmopolitas estadounidenses, como San Francisco, Chicago y Nueva York.
El consumo de esta bebida alcanzó la cumbre a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; sin embargo, la publicidad negativa que los productores de vino hicieron a la competitiva absenta -era frecuentemente asociada al crimen, la delincuencia y los disturbios- condujo finalmente a su ilegalización.
En Suiza, país que vio nacer la receta moderna de esta bebida -a base de anís y ajenjo-, fue prohibida por referéndum popular en 1908, después de que un granjero asesinase a toda su familia (el hecho de que el asesino hubiese consumido grandes cantidades de alcohol antes de tomar dos vasos de absenta fue convenientemente ignorado, culpando a la ingesta de esta bebida de los hechos ocurridos). Otros países que prohibieron su distribución y venta fueron Bélgica, Brasil, Holanda, Estados Unidos e incluso Francia, el país de mayor consumo. Sin embargo, la absenta siguió siendo fabricada y consumida clandestinamente en la mayor parte de estos países.
Curiosamente, España, Portugal y Dinamarca se mantuvieron como los principales productores legales de esta bebida hasta hace muy poco tiempo, pues su consumo nunca fue prohibido en sus respectivos territorios. La destilería Maison Pernod Fils se estableció en Cataluña, y pronto la producción de absenta floreció en esta región. A partir de la década de 1960 comenzó a decrecer, pero el establecimiento de nuevos productores en la zona desde los primeros años del siglo XXI ha revitalizado esta tradición.
En los últimos años del siglo XX y en los primeros del siglo XXI, el fin de las prohibiciones trajo consigo el surgimiento de multitud de marcas, muchas de ellas especializadas en diversos tipos de absenta.
Arte y absenta
A lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, la popularidad de la absenta alcanzó la cumbre. A la extensión de su consumo contribuyeron en gran manera muchos pintores y escritores de vida bohemia, principalmente franceses, que le atribuían con frecuencia propiedades alucinógenas y de inspiración. Entre los artistas aficionados al hada verde más conocidos encontramos a genios como los escritores Charles Baudelaire, Oscar Wilde, Edgar Allan Poe, Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, Ernest Hemingway, Victor Hugo o Guy de Maupassant; o los pintores Henri de Toulouse-Lautrec, Monticelli, Modigliani, Santiago Rusinyol, Paul Gauguin, Vincent Van Gogh, Édouard Manet, Pablo Picasso o Edgar Degas.
Así, son muy numerosas las referencias artísticas a esta bebida: “El bebedor de absenta” (Manet, 1859), “La absenta” (Degas, 1876), “Naturaleza muerta con absenta” (Van Gogh, 1887), “La musa verde” (Maignan, 1897), “La mujer bebiendo absenta” (Picasso, 1901) y “El vaso de absenta” (Picasso, 1911).
La literatura y cine moderno se ha inspirado con frecuencia en el aura de misterio que rodea a la absenta. A menudo, los autores se valen de licencias literarias para describirla, atribuyéndole propiedades como afrodisíaco y alucinógeno.
Las películas más populares en las que esta bebida está presente son, entre otras: Drácula de Bram Stoker (1992), Entrevista con el vampiro (1994), Moulin Rouge (2001), Van Helsing (2004), Alfie (2004), Eurotrip (2004) y Dorian Gray (2009). Por otra parte, en la novela El vuelo de Ícaro, de Raymond Queneau, se describe el arte de la preparación de la absenta.
Museo de la Absenta del Val de Travers (Suiza)
El Museo de la Absenta de Val de Travers fue inaugurado en 2005. Nada más acceder al interior, el recibidor está ocupado con múltiples sillas y mesas, situadas allí para degustar la absenta con toda comodidad. La habitación contigua acoge una vitrina en la que se conservan originales fuentes de absenta, vasos diseñados para el consumo de esta bebida, y viejos libros de cuentas de destilerías célebres. Las paredes están decoradas con carteles temáticos.
La siguiente habitación en la visita está dedicada a botellas antiguas y clásicas (destacan unas botellas Pernod únicas que sobrevivieron al fuego que la destilería sufrió a principios del siglo XX), cristalería, relojes y numerosas obras pictóricas y carteles.
El espacio contiguo nos muestra cómo la absenta era escondida ante las fuerzas de seguridad durante la prohibición de su venta y su distribución durante un siglo, y cómo se fabricaba la bebida de contrabando. También es posible contemplar una antigua e interesante máquina de fabricar corchos.
Dónde tomarla
En Sevilla la puedes encontrar en el pequeño bar La Rebotica (calle Benito Pérez Galdós, 11, zona de la Alfalfa). En Barcelona, el sitio por excelencia para tomar absenta es el Bar Marsella del Raval, el barrio más típico de Barcelona, que fue visitado por Hemingway, Picasso y Dalí, entre otros. Está situado en el Carrer de San Pau, 65, muy cercano al teatro Liceo.